Decenas de pequeñas embarcaciones civiles con activistas sociales, médicos, marineros y cientos de voluntarios, hombres y mujeres amantes de la paz, zarparon el primer día de septiembre desde Barcelona, España, en una encomiable acción solidaria para llevar ayuda humanitaria a Gaza y visibilizar el drama que vive su población.
Mientras desafían el mal clima que les ha provocado retrasos, en cada puerto en que escalan se congregan millares de personas para darles aliento y se incorporan otras embarcaciones que ya suman más de 70.
Los organizadores describen a la Flotilla Global Sumud (que significa resistencia) como una misión de dignidad humana que no solo busca entregar ayuda humanitaria a los gazatíes, sino también apoyar el derecho de los palestinos a la libertad y denunciar lo que califican de genocidio de Israel.
Emocionante fue la algarabía cuando la flotilla logró seguir su curso tras estadía en Túnez, igual que cuando en Italia se le sumaron otras embarcaciones, y resultó estruendosa la movilización en Grecia por la autorización de que decenas de otros barcos pudieran soltar amarras.
Se aproximan a Gaza en aguas del Mediterráneo, desafían las agresiones y escaramuzas para impedir su marcha y las amenazas de declararla como grupo terrorista con todo lo que implica.
Los integrantes de la Flotilla Global Sumud, compuesta por delegaciones de más de 40 países, se han identificado como gente de paz cuyo único objetivo es romper el asedio a Gaza y entregar ayuda humanitaria.
Con el precedente de que en junio otra flotilla, denominada Libertad de Gaza, que transportaba suministros básicos y productos de higiene personal, fue interceptada y sus integrantes apresados, las personas con sensibilidad y conciencia estremecida por la masacre, deben estar atentas ante la posibilidad de que Global Sumud sea atacada.
Nada se puede dudar de los que ahora gobiernan Israel, incluso lo peor, que sería el colmo.
Aliento y apoyo merece esta flotilla, ejemplo de que la solidaridad no tiene límites ni fronteras, ni distingue razas ni ideologías.
¡Que el viento corra a su favor, valientes navegantes!














