Cientos de personas acudieron ayer con profunda emoción a los cementerios del Distrito Nacional para rendir homenaje a sus progenitoras fallecidas en el Día de las Madres.
Flores, velones, lágrimas y recuerdos fueron los protagonistas en los camposantos Máximo Gómez y Cristo Rey.
Durante un recorrido realizado por el equipo del periódico elCaribe, se evidenció el amor inquebrantable de los hijos hacia sus madres que han partido del plano terrenal. Aunque ya no están físicamente, sus hijos e hijas aprovecharon la fecha para limpiar sus tumbas, adornarlas con flores, encender velas y compartir palabras llenas de cariño, respeto y gratitud.
Algunos llegaron con cubetas de pintura, machetes y otras herramientas para embellecer los sepulcros de sus seres amados, como muestra del compromiso eterno hacia quienes los trajeron al mundo.
Mercedes Pérez, una anciana que acudió al cementerio Máximo Gómez, lleva 43 años visitando la tumba de su madre, Estrella Aurora. “Maravilloso, un ser divino”, expresó entre suspiros al recordar a quien le dio la vida.

Conmovida hasta las lágrimas, Quisquilla Guerra, cuya madre falleció hace 20 años, solo pudo decir que recuerda a su madre “con mucho amor y que la recuerda siempre” .
Francis Martínez fue otra hija que no pudo contener las lágrimas. “La recuerdo con mucho dolor”, dijo, mientras limpiaba la tumba de su progenitora en el camposanto de la Máximo Gómez.
Antonia Ventura, entre sollozos, afirmó: “Fue la mejor madre del mundo”. Su madre reposa desde hace nueve años en el cementerio Máximo Gómez.
Francisco Arias, visitante habitual del mismo camposanto, resaltó que el mayor legado que su madre les dejó fue la educación. “Extrañamos su presencia inmensamente”, compartió.

En el cementerio Cristo Rey del Distrito Nacional, Gaudy, cuya madre falleció hace apenas seis meses, contó con orgullo que su progenitora fue una guerrera que la ayudó a criar a sus cinco hijos. “Una luchadora incansable”, afirmó.
Rosa y Margarita Caraballo, dos hermanas que acudieron juntas, reflexionaron: “Sabemos que los muertos no sienten, pero igual venimos a mostrarle que el cariño sigue intacto”.














