Junio marca el inicio de la temporada de huracanes, los eventos hidrometeorológicos son fenómenos atmosféricos que han golpeado severamente a las poblaciones más vulnerables, aquellos asentamientos humanos que sean poblado sin planificación, viviendas construidas de manera empírica por los habitantes de las comunidades más pobres del país, esta situación los haces débiles antes las inclemencias de los vientos fuertes de los huracanes, las tormentas tropicales, o solo un disturbio climático.
Vivimos los días en los que se evidencian los efectos de los cambios climáticos, los cuales, dicho por expertos y estudiosos del tema, en una situación de vivir con la sorpresa, de concentración de grandes masas de nubes, precipitaciones inesperadas en cualquier momento y cualquier lugar de las islas, los noviembres de los últimos años han generado alertas importantes para el sistema nacional de emergencias.
Los sistemas de drenaje de las grandes ciudades y de todo el país no son suficientes para manejar adecuadamente los volúmenes de lluvia que caen sobre los territorios. Hoy no solo se inundan las comunidades que se encuentran ubicadas en los márgenes de los ríos o en las orillas de las cañadas; hoy las aguas inundan el centro de las principales ciudades, las avenidas troncales del país.
Solo basta con un par de horas de lluvia para que se produzca un colapso, poniendo en riesgo las vidas y los bienes de toda la población.
Este panoramas nos compromete en trabajar en el fortalecimiento de las capacidades del país, de sus instituciones, que este fortalecimiento este enmarcado en los marcos legales existentes, que están establecidos en el ciclo de la gestión del riesgos ante de sastres, antes seguir trabajando en ampliar los conocimiento de las poblaciones, aumentar las coordinaciones, equipar las comunidades, reconocer las redes comunitarias para la primera respuesta ante posible emergencia, Durante, contar con los equipos preparados para responder ante las emergencia, respuesta oportuna y adecuada, después, si sucediera algo que afectara a las personas y poblaciones vulnerable, la rehabilitación en los tiempos más cortos posibles y luego la reconstrucción de los dañado, previo a las evaluaciones, realizadas por los equipos de evaluación de danos y análisis de las necesidades generadas.
Siempre debemos estar preparados para responder, esto solo para robustecer nuestra resiliencia ante el posible impacto de algún fenómeno adverso.














