FLORIDA.– Nueve personas murieron al estrellarse un avión privado en Palm Beach, Florida, donde el impacto de la aeronave abrió un cráter en la carretera, provocó una fuerte explosión y ocasionó daños en infraestructuras de servicios básicos.
Se trata de un jet Learjet 60 que cubría la ruta entre Austin, Texas, y las Bahamas, pero terminó precipitándose en una zona residencial de Palm Beach. El accidente dañó tuberías del sistema de agua y derribó líneas eléctricas de alta tensión, mientras que unas 600 personas residentes en los alrededores tuvieron que ser evacuadas.
El siniestro ocurrió al caer la noche del domingo primero de noviembre, cuando la aeronave se estrelló en las proximidades del barrio de Cresthaven. Según las informaciones difundidas, parte de su fuselaje se habría desintegrado cuando volaba a más de 37,000 pies de altura.
Aunque las autoridades todavía no habían divulgado oficialmente las identidades de las nueve víctimas, medios de comunicación como TMZ y CNN dieron a conocer los nombres de varios de los ocupantes que perdieron la vida en el accidente.
El capitán de la aeronave fue identificado como Jeff Gregory, de 55 años, un experimentado piloto procedente de Pensilvania.
La copiloto era Nathalia Gadelha Filgueiras, una joven de 20 años de ascendencia brasileña, quien habría obtenido su licencia de piloto a los 17 años y acumulado más de 1,300 horas de vuelo.
Entre los pasajeros fallecidos figuran el empresario Adam Robinson, de 44 años; su esposa, Helen Sharp; sus hijos Emma y Charlie; sus amigos cercanos Rachael Reed y Charmi Fehr, así como la niñera Anita Maria Cetina.
De acuerdo con los audios difundidos sobre los momentos previos al accidente, la copiloto habría solicitado ayuda segundos antes del impacto e informado que, en medio de condiciones de turbulencia, comenzaba a formarse hielo en la aeronave.
Esta comunicación constituye uno de los elementos que podrían ayudar a esclarecer las circunstancias en que ocurrió la tragedia.














