WASHINGTON. – Los resultados de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, que representaron un revés para el presidente Donald Trump y el Partido Republicano, han generado reacciones entre gobiernos y dirigentes políticos de distintas partes del mundo, con expresiones de celebración en algunos sectores y llamados a la cautela en otros.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, celebró el resultado y afirmó que los estadounidenses votaron contra las políticas que, a su juicio, promueven el odio, el machismo y el negacionismo climático. También consideró que el resultado representa un revés para los sectores de ultraderecha.
En la Unión Europea, la líder del grupo socialista en el Parlamento Europeo, Iratxe García, calificó el resultado como una victoria de la llamada “ola azul” y sostuvo que podría marcar el comienzo del fin de las políticas de Trump relacionadas con las guerras, los aranceles y los ataques a la democracia.
Desde China, la respuesta fue más cautelosa. La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, señaló que los comicios constituyen un asunto interno de Estados Unidos y reiteró la disposición de Pekín a mantener la cooperación con Washington, gestionar sus diferencias y preservar la estabilidad en las relaciones bilaterales.
De su lado, el Kremlin aseguró que los resultados electorales no modificarán sus planes. Dmitri Peskov, portavoz del presidente ruso, Vladímir Putin, consideró que las posiciones de Estados Unidos y la Unión Europea sobre Ucrania seguirán dificultando la posibilidad de alcanzar un compromiso.
En Irán, el líder supremo Mojtaba Jameneí sostuvo que la victoria demócrata no cambiará de manera fundamental las relaciones con Washington ni la política estadounidense hacia su país. Sin embargo, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, celebró los resultados y afirmó que los estadounidenses habían enviado un mensaje contra la guerra.
En Alemania, Norbert Röttgen, dirigente del partido del canciller Friedrich Merz, interpretó los resultados como un castigo a Trump y consideró que el cambio político representa una oportunidad para Alemania y la Unión Europea. El Gobierno alemán, en cambio, evitó emitir una valoración inmediata.
También se pronunciaron el primer ministro polaco, Donald Tusk, quien celebró el desempeño demócrata; y el ministro de Hacienda francés, Roland Lescure, quien advirtió que Trump continúa al frente de la política exterior estadounidense, por lo que esta seguirá siendo impredecible.
En Turquía, dirigentes de la oposición aprovecharon el resultado para pedir al presidente Recep Tayyip Erdogan que tome nota de lo ocurrido y revise su cercanía política con Trump.
Las reacciones reflejan las expectativas internacionales ante el nuevo escenario político estadounidense, especialmente por sus posibles consecuencias en las relaciones diplomáticas, la guerra en Ucrania, el conflicto con Irán y los vínculos comerciales y de seguridad con sus aliados.














