Se cumplen este 6 de noviembre 181 años desde que se firmó en San Cristóbal la primera Constitución dominicana, fecha que todo dominicano cabal y que ame a su Patria, debe celebrar con reverencia no solo por su importancia histórica, sino por ser la Ley de leyes, origen y sustento de todo el cuerpo jurídico que rige la convivencia y la administración de este país.
Aquella primera Constitución fue la señal definitiva de que nos presentábamos ante el mundo como un Estado capaz de dictar sus propias leyes, definir su soberanía, decidir cómo se organizaría su forma de gobierno y sentaba las bases de toda su legislación futura.
Más que un conjunto de artículos y reglas de convivencia, esa Carta Magna, reformada muchas veces, es el resultado de las luchas de nuestros próceres y de un pueblo que, desde que aprendió a amar esta tierra, decidió que esta República tendría el sello indeleble que nos identifica ante las demás naciones como dominicanos.
De ahí que conocer nuestra Constitución significa estar conscientes de nuestros derechos y obligaciones, pero implica también asumir un compromiso de vida con la identidad que nos define y defender en todo momento nuestra nacionalidad.
Y aunque puedan resultar lamentables los vaivenes a los que ha estado sometida históricamente, en manos de una clase política siempre deseosa de ajustarla a sus intereses del momento, detrás de ella hay un pueblo comprometido con su historia, dispuesto a defenderla cuando fuera necesario.
Ese frecuente “manoseo”, que casi siempre invoca el eufemismo de que es para “blindarla” pero con un blindaje que responde a conveniencias de cúpulas, se caracteriza también por excluir la participación del pueblo, que en todo caso es el constituyente primario y soberano.
El infamante traspaso del feriado de este jueves seis al lunes 10 no cambia el compromiso de los dominicanos de bien que asumen cada día su Constitución y respetan a cabalidad esta ley primera y fundamental de la patria dominicana.
Honrarla y cumplir lo que ella establece es la mejor manera de expresar nuestro amor por esta tierra y aportar con el esfuerzo cotidiano a su futura grandeza.
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