El calendario marcó en la semana el 13 de noviembre como el Día de la Bondad dedicado a las personas dispuestas a ayudar, generosas y amables. Eso está bien, aunque quizá ayudaría, para mantener alejado al perverso, que existiera un día contra la malicia.
Pero quedémonos solo con la bondad, no sin antes remarcar que quien hace el mal no es digno de otra consideración que no sea el desprecio, la condena moral, social o de los tribunales.
En una vieja viñeta de los años 70, Mafalda, el inefable personaje del dibujante Quino, ensayaba posibles nombres de partidos como Unión Buenocrática, Acción Cívica Bondadista, Buenismo Popular Independiente, y concluía que la bondad pegaba muy mal con la política, y esto es solo un ejemplo que puede trasladarse a otras actividades y disciplinas. Sucede que la bondad se aprecia mejor y resalta en comparación con su opuesto, que sería la malicia o maldad.
Esta fecha fue proclamada en 1998 por World Kindness Movement (WKM), una coalición de ONG de varias naciones, que ha logrado que escuelas de todo el mundo celebren este día dentro de su calendario, lo que quizá debiera imitarse en nuestro país.
En términos generales la bondad es una inclinación o tendencia natural del ser humano a hacer el bien, proviene del latín “bonus” que significa “bueno” y del sufijo –tat que equivale a “cualidad”, y se asocia generalmente con otros valores como la generosidad, la humildad y la paciencia.
Desde un punto de vista filosófico, es un estado de conciencia resultante de la sabiduría. Según Aristóteles todos los seres humanos pueden ejecutar acciones virtuosas y la bondad es cuestión de hábito.
Como valor forma parte de la mayoría de las doctrinas religiosas, que consideran esencial ayudar desinteresadamente al prójimo.
También es uno de los más altos ideales que guían la conducta humana, pero debe basarse en la inteligencia, precisamente porque la malicia suele disfrazarse de bondad, de ahí que celebrarla equivale a apostar por lo mejor que cada persona tiene para dar en términos de aceptación de los demás, de colaboración con un fin común, como sería construir una sociedad más solidaria y un mundo más humano.
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