A juzgar por un escrito distribuido ayer por el Departamento de Cuentas Nacionales y Estadísticas Económicas del Banco Central de la República Dominicana, en el que hace precisiones de la metodología sobre el índice de precios al consumidor, hay claras señales de que nos encaminamos hacia un escenario de fuertes presiones económicas externas.
Inclusive, en ese mensaje el propio Banco Central alerta que por dichas presiones la inflación interanual podría salir transitoriamente del rango meta en los próximos meses, empujada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y el consecuente aumento en los precios internacionales del petróleo y sus derivados.
Hasta ahora el Gobierno, semanalmente, se limita a ajustar algunas veces tímidamente los precios de los combustibles, y a asumir un cada vez más elevado costo fiscal del subsidio generalizado a su consumo.
Dado el impacto que asigna el Banco Central a la tarifa del petróleo y sus derivados, hay que recordar que reputados analistas llaman la atención al respecto, porque “congelar” precios de los combustibles no es el único subsidio a bienes y servicios energéticos. Choferes que amenazan con aumentar el pasaje del transporte público de pasajeros, olvidan en su ingratitud que se benefician con la friolera de más de 3,800 millones de pesos al año por Bonogás Chofer y Motoben.
No es todo. El Gobierno asume también Bonogás Hogar, el subsidio en la tarifa de electricidad y las transferencias corrientes y de capital a las empresas distribuidoras para cubrir las pérdidas.
Quizá haya llegado el momento de hacer una revisión a fondo de estos subsidios, para rectificarlos o eliminarlos. Obvio que bajo ninguna circunstancia se puede afectar a los sectores vulnerables, pero se podría comenzar con focalizarlos porque al generalizarlos, eso está documentado, van a parar a los bolsillos del 20% más rico de la población.
El Gobierno está en contacto con distintos sectores sobre los efectos de las presiones externas, pero mientras llega un plan más general se podría empezar por tocar algunas teclas, una de las cuales podría ser mirar hacia la inequidad de los subsidios.














