El pasado lunes el Ministerio de Salud Pública y el Instituto Nacional de Tránsito Terrestre (Intrant) dejaron inaugurada la semana destinada a crear conciencia sobre los accidentes de tráfico, bajo el lema “Tu vida vale más que unos segundos”.
Se trata de la Semana de la Seguridad Vial que se originó en octubre de 2005 cuando la Asamblea General de la ONU estableció que cada país realizara desde el tercer domingo de noviembre una conmemoración de las víctimas de accidentes de tránsito.
Eso nos toca directamente porque, para un solo ejemplo, el año pasado República Dominicana registró 3,114 fallecidos en siniestros viales, la segunda causa de muertes en un país donde el solo hecho de salir a la calle ya es un riesgo.
No está mal que se dedique una semana a la prevención de accidentes viales ni que esa actividad apunte a crear conciencia sobre este problema que es endémico por el manejo imprudente, el consumo de alcohol, el irrespeto a los semáforos y con motoristas que andan como “chivos sin ley”, se meten en las aceras, cruzan en rojo, conducen sin casco y se suben a los elevados.
El problema de la seguridad vial debe abordarse con una perspectiva integral que incluya la educación en primer lugar, pero que también involucre a todos los organismos de seguridad y de salud del Estado, de manera que las medidas punitivas que se toman cada tanto y duran apenas unos días sean reemplazadas por una gestión permanente de formación ciudadana y control efectivo.
La Semana de la Seguridad Vial es una escena anual repetida, se inaugura con un acto, se lamentan las cifras, se prometen castigos severos y se llama a la buena voluntad, mientras cada año el número de muertos continúa creciendo.
Es cierto que se necesita la suma de voluntades para terminar con el problema, pero también hay que comprometer a toda la sociedad para controlar mejor en lugar de lamentar un creciente número de víctimas fatales.
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