San Francisco de Macorís.– En un momento donde la inmediatez digital amenaza con eclipsar la profundidad de la noticia, surge un llamado imperativo desde el corazón de la provincia Duarte: es urgente que el periodista levante, hoy más que nunca, la bandera de un ejercicio auténtico, ético y estrictamente al servicio de su comunidad.
Esta reflexión fue expuesta con fuerza durante la eucaristía celebrada en la Catedral Santa Ana, donde el sacerdote Caori Aquino de los Santos recordó que la comunicación no es un simple oficio de difusión, sino un compromiso moral con la verdad.
El periodismo como escudo social
La urgencia de un periodismo auténtico radica en su capacidad para actuar como contrapeso ante la proliferación de contenidos sin verificar. En la República Dominicana, y específicamente en la región Nordeste, el periodista ha sido históricamente la voz de los sectores más vulnerables, canalizando demandas sociales y promoviendo el desarrollo institucional.
Sin embargo, el desafío actual es mayúsculo. El padre Aquino advirtió que la búsqueda de notoriedad y el afán por el «clic» en las redes sociales han llevado a algunos a olvidar que la esencia de esta profesión es el servicio al bien común.
Ante esto, la respuesta debe ser la ética inquebrantable: informar para construir, no para destruir ni desorientar.
Honrar el legado con la verdad
El acto, organizado por el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), filial Duarte, en vísperas del Día Nacional del Periodista, no solo fue un homenaje a los profesionales fallecidos, sino un recordatorio de que la mejor forma de honrar su memoria es emulando su integridad.
«El verdadero periodismo exige preparación y responsabilidad», sentenció el religioso, manifestando que la dignidad humana debe estar siempre por encima de cualquier interés particular o económico.
Hacia un compromiso renovado
La comunidad de San Francisco de Macorís demanda comunicadores que investiguen con rigor, que actúen con prudencia y que mantengan una vigilancia constante sobre los temas que afectan la calidad de vida de los ciudadanos.
Levantar la bandera del periodismo auténtico significa volver a las raíces: estar en el lugar de los hechos, escuchar a la gente y procesar la realidad con un filtro ético que garantice una sociedad más justa e informada.
La celebración de este 5 de abril debe ser, por tanto, un punto de partida para una renovación del compromiso profesional con el destino de nuestra nación.














