El canciller dominicano, Roberto Álvarez, negó que los aviones estadounidenses con base en territorio dominicano hayan participado de forma directa en la operación militar en Venezuela la madrugada del 3 de enero de 2026.
Álvarez aseguró que las aeronaves estadounidenses estacionadas en el Aeropuerto Internacional de Las Américas y en la Base Aérea de San Isidro no son aeronaves de combate, sino que su función se limita a tareas de apoyo logístico, especialmente reabastecimiento de combustible para aviones que operan en la región.
«En ningún momento ha habido ningún tipo de ejercicio que tenga que ver con otro elemento que no sea la lucha contra el narcotráfico», respondió el canciller a las consultas de la prensa tras culminar la audiencia solemne con motivo del Día del Poder Judicial.
Versiones locales tras la operación
Desde el fin de semana surgieron versiones que apuntaban a que, en la madrugada en que se ejecutó la operación en Caracas, al menos seis aeronaves militares estadounidenses destacadas temporalmente en el AILA no se encontraban en la pista, lo cual alimentó especulaciones sobre la logística de la misión.
Sin embargo, hasta ahora no existen confirmaciones oficiales de medios internacionales que indiquen que aviones cisterna de reabastecimiento en vuelo (como los KC-135 o KC-46) despegaran desde bases dominicanas para participar activamente en la fase de ataque o transporte de fuerzas especiales.
Álvarez enfatizó que la presencia estadounidense en bases de la República Dominicana está circunscrita a la lucha contra el narcotráfico y que no existe evidencia formal de que aviones de combate hayan usado estas instalaciones en apoyo directo al operativo en Venezuela.














