Por: Edward Pérez
Este es un interrogante profundo que transita entre lo literario, lo filosófico y lo psicológico. La respuesta no es única, pues la autoría de una historia es un fenómeno de capas.
La historia no es el evento en sí, sino el recuerdo del evento puesto en palabras. A menudo nos preguntamos por qué algunos relatos nos parecen epopeyas gloriosas mientras otros se sienten como crónicas desprolijas o vacías. La diferencia no suele radicar en la intensidad de los hechos, sino en la mano que los narra. Pero, ¿quién es ese autor invisible?
1. *El Narrador Externo: El Filtro del Poder
Desde una perspectiva histórica y social, se dice que «la historia la escriben los vencedores». Aquí, el autor no es un individuo, sino una estructura de poder. Cuando la historia está «bien contada» desde este ángulo, suele ser porque tiene un propósito: legitimar, glorificar o adoctrinar. El autor es el sistema, que selecciona qué detalles resaltar y cuáles enterrar en el olvido. En estos casos, la «buena» redacción es a menudo una herramienta de seducción para ocultar la ausencia de la verdad completa.
2. El Observador: El Lente de la Percepción
A nivel individual, quien escribe la historia es la percepción. No narramos lo que pasó, sino lo que sentimos mientras pasaba. Cuando una historia está «mal contada», suele ser porque el narrador está nublado por el trauma, el sesgo o la falta de perspectiva. Un mismo accidente es una tragedia para uno y una anécdota de suerte para otro. Aquí, el escritor es nuestra subjetividad, un autor caprichoso que edita la realidad según sus miedos y deseos.
3. El Tiempo: El Gran Editor
A veces, quien termina de escribir la historia es el tiempo. Los hechos inmediatos suelen ser ruidosos y confusos (mal contados). Necesitan la distancia de los años para que el «ruido» se asiente y la estructura del relato emerja con claridad. El tiempo actúa como un editor implacable que elimina los personajes secundarios irrelevantes y deja solo la esencia. Una historia bien contada es, con frecuencia, una historia que ha sabido envejecer.
4. El «Yo» Interior: El Autor de la Propia Vida
En el plano personal, el autor es nuestra identidad. Constantemente estamos «escribiendo» el guion de nuestra vida. Cuando nos percibimos como víctimas, nuestra historia suena quejumbrosa y débil; cuando nos percibimos como protagonistas de un aprendizaje, la historia cobra fuerza y coherencia. Si sientes que tu historia está «mal contada» hoy, es porque el narrador —tu voz interna— todavía no ha encontrado el sentido del capítulo actual.
Conclusión Quien escribe la historia no es quien vive el hecho, sino quien tiene la capacidad de interpretarlo. Una historia está «bien contada» cuando logra conectar la verdad con la emoción, y está «mal contada» cuando se queda en la superficie del dato o se pierde en la mentira del ego. Al final, el verdadero autor es el significado que decidimos darle a lo sucedido.
Espero que quien cuente esta historia, diga que el Senasa, mandó al olvido la tragedia del Jet Set y que el escando incubado en Medio Ambiente también fue en ahuerado.
dajabon24horasrd.com














