Imposible adelantarse al tiempo y a la historia, que determinará el sitial que la posteridad asignará a cada persona, pero por el desempeño de León XIV en su primer año hay versados en los anales del catolicismo, y en sus fechas importantes, que desde ya vaticinan un papado histórico.
Su presencia estos días en España y el estremecedor respaldo concitado, atestiguan sobre su impactante figura, pero más allá de la complacencia pública despunta como pontífice doctrinario, continuador de la prédica de Francisco en defensa de la dignidad humana como un valor intrínseco e inalienable, y contra los abusos en la Iglesia y fuera de ella.
Precisamente en su encuentro de ayer lunes con los obispos de España en la sede de la Conferencia Episcopal, el emplazamiento fue categórico: “Responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado”.
La pedofilia y los maltratos son una “plaga” dijo, señal de que no piensa contemporizar, sin echar a un lado la prudencia y la preservación de la estabilidad de la Iglesia, garantía para el buen calado de las reformas internas y para que estas no se detengan.
Entre los aspectos que resaltan para un largo ejercicio y para la vigencia de los cambios que preconiza, está la edad de León de XIV, con apenas 70 años, el más joven en ascender al solio desde Juan Pablo II, con 58 años cuando fue elegido pontífice en octubre de 1978.
De esa juventud proviene la energía de recorrer más de diez países en tan corto tiempo, cuidadosamente planeados para un diálogo interreligioso, en África, Oriente Medio y Europa.
Respecto a los desafíos de un mundo secularizado, ha dicho: “Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo no rechazan simplemente a Dios, muchas veces llevan en el corazón una sed profunda de sentido, de verdad, de pertenencia y de esperanza, incluso cuando no saben darle un nombre”.
Un papado que se centre en buscar esa respuesta para el hombre de este tiempo es lo que el mundo necesita para construir una paz concreta y duradera.














