Los daños provocados por los terremotos en Venezuela deben servir como una advertencia para República Dominicana y el resto del Caribe, según el geólogo Osiris de León, quien considera que la prevención sísmica debe dejar de depender de reacciones posteriores a una tragedia.
Durante una entrevista en el programa Despierta con CDN, De León sostuvo que la región ha recibido múltiples señales en las últimas décadas, desde los terremotos de Haití en 2010 y 2021 hasta los eventos registrados en Puerto Rico y Venezuela, sin que todos los países hayan traducido esas experiencias en cambios estructurales suficientes.
En claves: lo que dijo Osiris de León en Despierta con CDN
- El geólogo advierte que los daños en Venezuela dejan lecciones urgentes para República Dominicana.
- Propone microzonificación sísmica en ciudades con más de 10,000 habitantes.
- Plantea actualizar el reglamento sísmico de forma periódica.
- Señala la vulnerabilidad de edificaciones envejecidas y construcciones informales.
- Recomienda que hospitales, escuelas, puentes y obras públicas sean revisados bajo criterios de sismorresistencia.
El especialista explicó que República Dominicana no está fuera de riesgo. Recordó el terremoto de 1946, que afectó la costa noreste y provocó un tsunami, además de otros eventos que han confirmado la actividad sísmica de la isla.
De León considera que el reto no se limita a responder ante una emergencia, sino a revisar desde ahora las condiciones de los edificios, los hospitales, las escuelas, los puentes y las viviendas construidas sin supervisión técnica.
“No basta con tener un reglamento: hay que actualizarlo”

El geólogo propuso que cada núcleo urbano con más de 10,000 habitantes cuente con una microzonificación sísmica pública, capaz de identificar qué zonas tienen roca, arcilla, arena, rellenos o suelos blandos que pueden amplificar el movimiento durante un terremoto.
“Tenemos que empezar ordenando la casa”, expresó De León, al insistir en que una misma norma no puede aplicarse de forma idéntica a territorios con condiciones geológicas distintas. A su juicio, la respuesta sísmica del suelo en Santo Domingo, Santiago, La Vega, Moca o Puerto Plata requiere análisis específicos antes de construir.
También planteó que el Reglamento R-001 de análisis y diseño sísmico sea sometido a revisiones periódicas. Su argumento es que cada gran terremoto deja nuevas lecciones técnicas sobre fallas estructurales, comportamiento de los suelos y criterios de diseño que deben incorporarse a las normas de construcción.
El especialista señaló que la existencia de una regulación no garantiza por sí sola la seguridad de las edificaciones. La aplicación efectiva de las normas, la supervisión de obras y la actualización de los criterios técnicos resultan determinantes para reducir el riesgo.
Hospitales, escuelas y puentes deben pasar por una revisión sísmica

De León llamó a reforzar de manera prioritaria las infraestructuras esenciales del Estado, entre ellas hospitales, escuelas, iglesias, puentes, elevados y pasos a desnivel. Considera que estas obras deben ser evaluadas bajo criterios de sismorresistencia, incluso si fueron construidas hace décadas.
El geólogo alertó sobre estructuras envejecidas cuyos materiales pueden haber perdido capacidad por corrosión, degradación del hormigón, filtraciones o falta de mantenimiento. “Si las estructuras se nos caen por peso muerto, pensemos qué puede ocurrir con carga sísmica”, expresó.
También subrayó el peso de la construcción informal, un fenómeno que atribuye a la falta de estudios de suelo, planos, diseños estructurales y supervisión profesional en una parte importante de las viviendas levantadas en zonas urbanas y periféricas.
El llamado final es a convertir la prevención en una política permanente. La preparación incluye códigos actualizados, mapas de suelo accesibles, inspecciones técnicas, educación ciudadana y simulacros, porque los terremotos no pueden predecirse con exactitud, pero sus consecuencias sí pueden reducirse.













