La barbarie generalizada y deliberada sin parangón de los soldados israelíes en la Franja de Gaza, ha llevado a algunos expertos en geopolítica a hablar de “megagenocidio” porque la saña sobrepasa lo consignado en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, adoptada por la ONU en 1948, y en otros tratados internacionales.
Para el secretario general de la ONU la masacre es inimaginable en cuanto a desprecio por el valor de la vida humana, razón por la que afirma que en la Franja acontece no solo una crisis humanitaria, sino una crisis moral que desafía la conciencia mundial.
António Guterres, que no se explica el nivel de indiferencia e inacción por parte de muchos actores internacionales, asegura que “el pueblo de Gaza se encuentra en medio de una catástrofe humanitaria épica”.
No es diferente de lo que observa Unicef ante esta falta de compasión, que denuncia el “profundo trauma” de los niños gazatíes, a los que describe como “muertos de hambre, bombardeados y desplazados”.
Amnistía Internacional sostiene que Israel comete genocidio en Gaza, al causar muertes de niños y niñas, de periodistas y personal sanitario y humanitario jamás registradas en conflictos recientes ocurridos en el mundo.
Un informe de ACNUR, publicado a mediados de mayo, concluye: “Israel ha cometido actos genocidas, a saber, matar, causar graves daños e infligir condiciones de vida calculadas e intentadas para provocar la destrucción física de los palestinos en Gaza”.
Inclusive las ONG israelíes B’Tselem y Médicos por los Derechos Humanos acusan al gobierno de llevar a cabo un genocidio en el enclave y se han esforzado en entregar ayuda.
Ningún clamor ha podido detener el exterminio en la Franja de Gaza, que sucede ante la actitud complaciente de muchos “líderes” mundiales que, impasibles, miran hacia otro lado o dan armamentos militares a Israel mientras se impide que llegue comida a los gazatíes.
Triste paradoja que un estado que se formó con sobrevivientes del holocausto ejecute la misma estrategia criminal de la que fueran víctimas sus ancestros cercanos.
La historia juzgará a los que apoyan o hacen mutis frente al megagenocidio en la Franja de Gaza, principalmente a los de doble moral que condenan una guerra, pero prefieren callar ante el exterminio en otra.
fuenteelcaribe.com














