Desde que el Gobierno informó del inicio de un proyecto piloto para cuidadores que asistirían en sus hogares a personas mayores o con discapacidad, así como a la primera infancia, recibió nuestro apoyo.
La creación de un Sistema Nacional de Cuidados para asistir a niños y adultos mayores con dependencia y discapacidad tiene un enorme sentido humano y llega, mediante la conjunción de esfuerzos de varias dependencias estatales, para llenar un vacío.
El anuncio hecho esta semana de que el país ya cuenta con 1,550 personas cuidadoras formadas y certificadas, de las que 867 se capacitaron para atender a personas adultas mayores y 683 en atención a la primera infancia, debe ser motivo de regocijo, porque además de garantizar cuidado adecuado y oportuno a personas en condiciones de vulnerabilidad, es a su vez una fuente de creación de empleos formales.
Desarrollar comunidades de cuidadores va más allá de la útil función social que en sí misma implica, pues “libera” de tiempo y da cierta autonomía, principalmente a mujeres cabeza de hogar, para dedicarse al estudio o a labores productivas, lo que de paso es un aporte a la equidad de género.
El sistema de cuidadores, si bien reúne a diez instituciones públicas y dispone de apoyo internacional de entidades como el BID y programas de la Unión Europea, tiene cuatro que son fundamentales: Supérate (ahora Dirección de Desarrollo Social Supérate), el Ministerio de la Mujer, el Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (Conape) e Infotep para lo concerniente a la capacitación y formación.
La proyección regional de esta iniciativa ya se empieza a notar, porque esta misma semana se intercambiaron experiencias sobre este tipo cuidados con el gobierno de Santa Lucía, que abarcó buenas prácticas y desafíos en la implementación de políticas públicas de cuidado.
La ministra de la Mujer, Mayra Jiménez, informó recientemente que en los próximos días se dará inicio al primer grupo de asistencia para gente con discapacidad y que han sido habilitadas 191 personas para el cuidado domiciliario de adultos mayores. Otras cien realizan sus pasantías.
Es importante que el Gobierno avance con este programa en el ámbito del cuidado de envejecientes y de la primera infancia; esperemos que se fortalezca y se garantice su continuidad como una política de Estado.














