En esta semana que incluye el miércoles la celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos, abundarán los discursos que ensalzarán su respeto y la necesidad de mantener la paz, sin que falte quien augure lograr un futuro mejor.
Se escucharán muchas otras opiniones sobre el bienestar y la seguridad internacional, pero quizá por primera vez en la historia, desde una lógica tan absurda como peligrosa: lograr la paz mediante el uso de la fuerza, así como el no menos cuestionable argumento de atacar preventivamente a otro Estado dizque para hacer que el mundo sea más seguro.
Se arrogan derechos humanos que se tuercen cuando se dice estar a favor de la paz mientras se incitan conflictos, aceleran y apoyan salidas militares y aumentan los presupuestos bélicos.
Un buen ejemplo es la sinrazón del Consejo de Seguridad de la ONU, que fracasa hasta para conseguir quórum y en consensuar para discutir un alto al fuego en algún conflicto, precisamente porque los que tienen poder decisorio están involucrados, directa o indirectamente, o defienden intereses de alguno de los bandos.
Es un escenario en el que no tiene valor lo que pueda advertir el secretario general, António Guterres, que ha denunciado la incapacidad del organismo para resolver problemas concretos.
Nos adelantaremos a los que en esta semana invocarán la paz y la supuesta primacía de los Derechos Humanos tras una agresiva retórica que sustituye a la diplomacia, mientras pierden vigencia y utilidad entre los Estados las obligaciones recogidas en la Carta de Naciones Unidas.
Ya es rutinario saltarse el Derecho Internacional y valores como la paz, la justicia, el respeto a los derechos humanos, la tolerancia y la solidaridad.
Y aunque esta hora parezca aciaga y ganen terreno los que promueven conflictos, no se debe renunciar a exigir a los que gobiernan responsabilidad y sensatez en sus decisiones.
Derechos humanos y paz marcarán la tónica de los discursos de esta semana, pero sin renunciar a posturas sectarias y dogmáticas, en tanto que las palabras diálogo, entendimiento mutuo y hasta negociación, seguirán ausentes del vocabulario de los “líderes” que la humanidad se gasta hoy día.
fuenteelcaribe.com














