Las lluvias, que se han registrado en siete de los diez departamentos del país, pero con especial virulencia en el oeste, han dejado además 19.000 personas desplazadas y 37.000 más afectadas de uno u otro modo.
De acuerdo con el informe del Departamento de Protección Civil (DPC) de Haití, el número de fallecidos aumentó este lunes a 30, el doble de los reportados la víspera.
Los aguaceros torrenciales han afectado considerablemente al sector agrícola y causado daños a centros de salud, carreteras y puentes, lo que dificulta la asistencia a los afectados, según Protección Civil.
La OCHA subrayó la gravedad de lo sucedido en un momento en que la temporada de huracanes -siempre muy activos en el mar Caribe- ni siquiera ha empezado y cuando Haití se enfrenta a una larguísima crisis humanitaria agravada por un brote de cólera.
Pero además, la fragilidad política en el país, con áreas enteras que escapan a la autoridad del gobierno y están virtualmente bajo el control de pandillas, hace que la ayuda no pueda llegar a numerosas provincias por falta de seguridad.














