El plástico es un derivado del petróleo que, en sus orígenes, significó una solución simple y duradera para todo tipo de empaques, como reemplazo del vidrio cuya fabricación es más costosa y, sobre todo en determinadas industrias, incluida la del juguete. En nuestro país es de uso extendido para juntar la basura o transportar las compras del supermercado.
Precisamente el 3 de julio se celebra el Día Internacional libre de bolsas de plástico, cuyo objetivo es muy claro: reducir esos empaques de un solo uso y fomentar su consumo responsable.
Sucede que ese invento que parecía facilitar la vida de la gente, con el tiempo acabó por convertirse en un grave problema por sus consecuencias en el medio ambiente, primero porque los plásticos son desechables y al serlo terminan en cañadas, ríos o campos, y en el mar. A los océanos llegan cerca de 12 millones de toneladas de plásticos cada año. Uno de cada seis peces que se venden en las pescaderías contiene microplásticos en sus estómagos.
Tardan quinientos años y más en degradarse, lo que ha dado origen a islas flotantes que se desplazan por los mares y desprenden micropartículas igualmente dañinas que ya están esparcidas en el aire y en el agua.
Las bolsas de plástico bajo tierra impiden la oxigenación del humus, que es el elemento fundamental para la germinación y crecimiento de los cultivos y, en el caso de las pasturas, las partículas que son ingeridas por las vacas y otros animales que forman parte de la dieta diaria generan problemas que todavía no han sido suficientemente estudiados.
Muchos países han comenzado a legislar contra las bolsas de plástico y hasta han prohibido su uso; hace varios años que en los supermercados dominicanos se venden bolsas más grandes, que permiten cargar con las compras sin recurrir a enormes cantidades de bolsitas.
La eliminación de este material requiere de compromisos. Lo que cada persona puede hacer es no salir de compra sin una bolsa grande para la compra del supermercado, o pedir cajas desechadas en el mismo comercio; cuando se camina por cualquier calle y se encuentran bolsas tiradas, recogerlas y depositarlas en el zafacón más cercano, para evitar que caigan en los desagües, porque tapan los filtrantes y causan inundaciones.
Un mundo con los plásticos reducidos a su mínima presencia será más saludable para las futuras generaciones.
fuenteelcaribe.com














