La veda impuesta por el Servicio de Inspección para Sanidad Animal y Vegetal de los Estados Unidos (APHIS, por sus siglas en inglés) a la exportación de mangos dominicanos hacia su territorio, será tema de discusión porque llega tras advertencias de que debían adoptarse medidas para corregir debilidades fitosanitarias y controlar la mosca de la fruta, denominada científicamente Anastrepha obliqua.
Tan lamentable decisión les enrostra una falta a las autoridades a cargo, a las que les cabe a la perfección la frase de “guerra avisada no mata soldado”, y más su complemento: “Si lo mata es por descuidado”.
Estamos ante un descuido porque, como informan los actuales representantes del Ministerio de Agricultura, en una aclaración con trasfondo de repartir culpas con el titular precedente en el cargo, desde el 2023 el APHIS sugirió fortalecer los protocolos de inspección y medidas fitosanitarias para garantizar la continuación de la exportación de mango hacia territorio norteamericano.
Ahora, después de la prohibición, llegan retrasadas las medidas con la creación de una comisión encargada de revisar el 100 % de las trampas para capturar la mosca de la fruta y, como reconocimiento tardío de la ineficiencia, la designación de un nuevo coordinador del programa de monitoreo.
Por la experiencia acumulada en el manejo de casos similares y con el tipo de supervisión que realiza la APHIS, no debieron las autoridades de Agricultura permitir que se llegara a la veda.
Con la mosca del Mediterráneo aprendimos la metodología de trabajo y políticas de la APHIS, por lo que nos atrevemos a conjeturar que esta vez, en Agricultura, el descuido con la mosca de la fruta raya en la desidia.
Estar advertidos con tres años de antelación de cómo proceder y no actuar plenamente en consecuencia podría considerarse imperdonable.
Proteger a productores y salvar en lo posible las plantaciones es un imperativo, pero no con el criterio simplista de que ya se había realizado el 80% de las exportaciones.
Cabría preguntar ¿Y qué?, porque eso no libera de culpas a los responsables de que ahora esté prohibida la importación de mangos a los Estados Unidos.
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