Irán dinamitó el fin de semana el plan estadounidense para el alto al fuego con una lógica de fuerza: aceptar el alto el fuego, sí, pero a cambio de reescribir el marco político y económico del conflicto.
Según sus medios estatales iraníes, su propuesta incorpora pago de daños de guerra, levantamiento de sanciones, liberación de activos y propiedades incautadas y el reconocimiento explícito de su soberanía sobre Ormuz. En Washington lo leen como una lista de máximos; en Teherán, como el mínimo para vender el acuerdo en casa sin abrir una crisis interna.
Washington, sin margen político para tragar con una negociación por fases, ha contestado con un portazo que endurece el siguiente movimiento. El presidente estadounidense, Donald Trump, lo resumió con una fórmula diseñada para cerrar puertas: “totalmente inaceptable” y «pedazo de basura», tal y como lo reiteró este lunes.
«Es increíblemente débil, diría yo. Lo llamaría el más débil ahora mismo. Después de leer esa basura que nos enviaron (…) Diría que es una de las más débiles que hay ahora mismo. Está en soporte vital», expresó el mandatario a medios estadounidenses, consultado sobre la propuesta de Irán.
«Totalmente inaceptable»
Previamente, el fin de semana, Trump, anunció que había recibido una respuesta de Irán «totalmente inaceptable», en aparente alusión a la propuesta de paz de la nación persa, ampliamente discutida por los medios en los últimos días.
«Acabo de leer la respuesta de los llamados ‘representantes’ de Irán. No me gusta nada; ¡es totalmente inaceptable!», escribió el mandatario en su cuenta de Truth Social.

Además, Trump declaró a Axios que rechazará la respuesta de Irán al último borrador del acuerdo, después de que Estados Unidos la esperara diez días. «No me gusta su carta. Es inapropiada. No me gusta su respuesta», afirmó. Confirmó haber hablado con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el domingo. Dijo que era «una llamada muy agradable», pero recalcó que las conversaciones con Irán son «un asunto suyo, no de los demás».
IRNA informó anteriormente que Irán había trasladado este domingo a los mediadores pakistaníes su respuesta al último texto propuesto por EE.UU. para poner fin a la guerra desatada el pasado 28 de febrero por Washington y Tel Aviv.
Según el plan propuesto, en esta etapa, las negociaciones se centrarán en poner fin al conflicto bélico en la región, que ha tenido como consecuencia el bloqueo parcial del estratégico estrecho de Ormuz, por donde antes del inicio de las hostilidades fluía al día aproximadamente el 20 % del petróleo comercializado en el mundo.
La propuesta integral de la nación persa incluye temas como:
- Garantizar la no agresión
- Retirada de las fuerzas militares estadounidenses de las inmediaciones de Irán
- Levantamiento del bloqueo naval
- Liberación de los activos iraníes congelados
- Pago de indemnizaciones
- Levantamiento de las sanciones
- Fin de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano
- Nuevo mecanismo de tránsito por el estrecho de Ormuz, entre otros.
Ormuz como línea roja y el barril como castigo
El choque se concentra en un punto: el Estrecho de Ormuz. Irán reclama el reconocimiento de su soberanía sobre el paso y condiciona la reapertura al fin del bloqueo marítimo estadounidense, algo que Washington presenta como inasumible.
El mercado no necesita confirmaciones para reaccionar. El Brent llegó a subir hasta 105,50 dólares tras el rechazo de Trump y se movió en torno a los 104 en la apertura, con el crudo estadounidense cerca de 98. La tensión es aritmética: por Ormuz transitaba alrededor del 20% del comercio mundial de petróleo, y Arabia Saudí ya está empujando exportaciones por su oleoducto alternativo de 7 millones de barriles diarios. Cuando el barril sube, la inflación vuelve a entrar por la puerta grande.














