Hay realidades en nuestra frontera que desafían la lógica y exigen respuestas inmediatas. ¿Cómo se le explica al país que el Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre (CESFRONT), con toda su logística, tecnología y personal, no detecte lo que luego es capturado a cientos de kilómetros de la línea divisoria?
El reciente golpe al contrabando de cigarrillos y la detención de cientos de indocumentados por parte del Ejército de la República Dominicana, lejos de la frontera, deja en el aire una pregunta incómoda: Si la seguridad en el origen falla, ¿de qué sirve la línea de defensa?
Este escenario plantea una contradicción alarmante. El Estado dominicano ha realizado inversiones millonarias en el muro fronterizo y destina una parte considerable del presupuesto nacional al sostenimiento del CESFRONT. Sin embargo, cuando el contrabando y la migración irregular logran penetrar profundamente en el territorio nacional antes de ser interceptados, queda la amarga sospecha de que esos recursos se están diluyendo en la ineficacia. Para el ciudadano de a pie, la percepción es devastadora: el dinero público podría estarse perdiendo en un saco roto.
Señor Presidente: Usted le enseñó a este país a auditar el pasado, a perseguir cada centavo mal invertido en gestiones anteriores y a exigir transparencia absoluta. Esa misma vara de medir debe aplicarse hoy, en el presente.
La soberanía y la seguridad nacional no son conceptos abstractos; se miden en resultados concretos. El pueblo dominicano espera que la eficiencia fiscal y la firmeza institucional que se prometieron se reflejen también en la frontera. Confiamos en que las medidas correctivas se tomen a tiempo, para que, al concluir su mandato, no existan cuentas pendientes ni explicaciones tardías que dar ante la historia.
y Edward Pérez.














