LAWRENCE.- A 21 años de prisión fue condenado un dominicano que operaba un laboratorio clandestino en Lawrence, Massachusetts, donde fabricaba miles de pastillas con fentanilo y metanfetamina.
Carlos Manuel Rodríguez, de 38 años, con ciudadanía de los Estados Unidos, también deberá cumplir cinco años de libertad supervisada.
Rodríguez, residente de Lawrence y conocido como «Dex», se había declarado culpable en mayo de 2026 de conspiración para distribuir drogas, posesión con intención de distribuir fentanilo y metanfetamina, posesión de armas para facilitar el narcotráfico y posesión de un arma con número de serie borrado.
Fue arrestado en octubre de 2024 junto a Ronald Odelyn Tejeda y Erick Pimentel-Cabrera, quien se declaró culpable y fue condenado en marzo de 2026. Tejeda se declaró inocente, huyó del país y permanece prófugo.
LABORATORIO EN SÓTANO Y DECOMISO
Según las autoridades, durante más de un año Rodríguez operó el laboratorio en el sótano de una vivienda que alquilaba a su padre, usando prensas para fabricar pastillas destinadas a distribución.
En un allanamiento de octubre de 2024 le fueron incautados dos prensas eléctricas, una prensa de kilogramos y unos 14 kilogramos de pastillas y polvos con sustancias controladas, miles de pastillas azules de fentanilo que imitaban oxicodona, miles de pastillas naranjas de metanfetamina que imitaban Adderall, más de cuatro kilogramos de metanfetamina cristalina, mezclas con fentanilo y metanfetamina, y cantidades menores de heroína y cocaína.
A Tejeda le habían incautado previamente 1.5 kilogramos de pastillas de fentanilo en compras controladas.
En la residencia de Rodríguez también fueron encontradas tres armas de fuego (de las cuales dos habían sido reportadas como robadas), cerca de US$100,000 en efectivo y una pistola Glock con cargador extendido de 26 cartuchos.
VIDEO Y DOCUMENTACIÓN DE LOS CRÍMENES
«Dirigía una fábrica de drogas a gran escala en el sótano y se armaba con armas peligrosas para proteger su operación», dijo la fiscal federal Leah B. Foley. «Documentó sus crímenes con descaro, posando con armas, fajos de billetes e incluso filmándose junto a una máquina en funcionamiento, y luego huyó del país».
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