Para el inicio este lunes del año escolar 2025-2026 están convocados más de dos millones y medio de estudiantes de centros educativos públicos y privados de todo el país, y nuestra primera exhortación es para que padres, madres o tutores de los estudiantes cumplan con su labor de corresponsabilidad en el sistema educativo nacional, y envíen a sus hijos a sus respectivas escuelas y liceos.
Un segundo llamado es para el personal administrativo, que también debe ocupar su lugar en esta jornada inicial.
Las perspectivas para este año lectivo son alentadoras porque comienza sin retrasos y le han antecedido contactos del Ministerio de Educación con la ADP, aunque nunca falta uno que otro ruidito por aquí o por allá, pero no predomina la tirantez.
En cuanto a los maestros, toca también exhortarlos a que, ojalá, puedan renunciar a la dañina práctica de afectar el normal desenvolvimiento de la docencia. Que en el nuevo año escolar no se pierdan horas de clases y que las reivindicaciones gremiales tampoco afecten el normal desarrollo del calendario educativo.
Razones de sobra hay para esta solicitud. Es mucho lo que se ha avanzado en la dignificación de la vida del magisterio, cuyo gremio ha logrado las mayores conquistas en el sector público, por lo que se aspira a un clima de paz en las aulas, con más horas de docencia y de cumplimiento efectivo de las actividades planificadas.
De parte del Ministerio de Educación se espera que los inconvenientes de falta de aulas y del suministro de utilería que provendrían del Instituto de Bienestar Estudiantil (Inabie) y que han confrontado dificultades de última hora, no resulten inconvenientes mayores.
En la persona del ministro actual la esperanza es que pueda dejar su impronta y marcar un cambio en el rumbo del sistema educativo.
La educación es la mejor manera de sembrar un futuro de progreso, de construir una sociedad más justa, de inculcar en nuestros niños y jóvenes los valores que guiaron el sacrificio de los héroes de esta patria y es también construir la sociedad del mañana, una misión que compromete a todos y cada uno de los dominicanos.
fuenteelcaribe.com














