El Día Mundial de la Población se celebra cada 11 de julio desde 1989, establecido por la ONU con el objetivo de crear conciencia sobre el uso responsable del planeta y de los problemas que afectan al conjunto de los habitantes del mundo, en materia de crecimiento y desarrollo humano.
El lema de este año es “Empoderar a la juventud para que formen las familias que desean en un mundo justo y esperanzador”, que tiene que ver con que algunas proyecciones han cambiado y se avizoran problemas para algunos países industrializados, como Japón, Corea del Sur, Taiwán, China continental y algunas naciones europeas avanzan hacia una disminución de la fertilidad que está provocando un progresivo envejecimiento de su población productiva, mientras la natalidad decae a niveles alarmantes.
El problema de la población es que penden, como la espada de Damocles, las predicciones de Malthus de que la producción de bienes crece en proyección aritmética y la población en progresión geométrica, de manera que en algún momento todo cuanto se produce resultará insuficiente.
China, que era el país más poblado del planeta desde hace siglos, ha sido desplazada de ese puesto por la India, de manera que las proyecciones demográficas para los chinos apuntan a una disminución de su cantidad de habitantes.
Mientras los partos se multiplican en los países más pobres, lo que equivale a multiplicar la pobreza por la ausencia de oportunidades para las personas que nacen en esas condiciones, en los países industrializados la población envejece sin suficientes niveles de renovación, lo que en la práctica es un caldo de cultivo para problemas impredecibles y graves.
Sucede que los mayores problemas de la población mundial tienen que ver con el acceso a la educación, a los alimentos básicos, a la salud, a viviendas y a un ambiente sostenible, mientras la incorporación de las mujeres a los sistemas productivos disparan reivindicaciones como el derecho a decidir la cantidad de hijos que quieren tener, a espaciar los nacimientos, y a interrumpir los embarazos por causas como la violación, el incesto o la inviabilidad del feto, temas también que se discuten en nuestro país.
Ojalá ese empoderamiento de la juventud que se propugna sirva para que el crecimiento de la población apunte también a una mejor distribución de los recursos y a un mejor porvenir para la humanidad.
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