La energía nuclear se descubrió poco antes de la segunda guerra, en estudios teóricos, hasta que el 16 de julio de 1945, en Álamogordo, un campo desértico en Nuevo México, se produjo el primer ensayo que dejó un cráter de más de tres metros de profundidad.
Poco más de un mes después, el avión Enola Gay arrojó sobre Hiroshima la primera bomba atómica, desde entonces, como una forma de justificar la existencia de este tipo de energía se comenzó también a emplearla con fines pacíficos, en centrales energéticas, en medicina, pero su peligrosidad es tal que muchos países han prohibido la instalación de estas centrales.
En 2009 la Asamblea General de la ONU declaró el 29 de agosto como Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, a propuesta de la República de Kazajastán, que clausuró ese mismo día, pero en 1991, el polígono de ensayos nucleares de Semipalatinsk.
La celebración de 2026 está empañada y lude fatídica porque no entra en vigor el Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares (1996), y por el contrario para el 26 septiembre próximo el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, es probable que hablemos más de la necesidad de su fabricación que de su eliminación.
A lo que apuntan las Naciones Unidas como los tantos movimientos antinucleares que existen en Europa es a la detención total del desarrollo de armas atómicas.
Para la ONU restringir el desarrollo de nuevos tipos de armas nucleares es vital para poner freno a la carrera armamentista, tan en auge en estos días por las guerras y conflictos armados abiertos en la actualidad.
Oponerse a las armas atómicas, colaborar con las asociaciones que trabajan contra su proliferación, informarse sobre el peligro que representa la energía nuclear para la vida en general y para los seres humanos en particular es una obligación moral de este tiempo.
Solo así podrá evitarse que se cumpla aquella profecía de Eisntein: “No sé con qué armas se peleará en la tercera guerra mundial, pero sí sé con qué lo harán en la cuarta; con palos y piedras”.














