Un reciente debate sobre los problemas que puede generar la Inteligencia Artificial ha ganado páginas y portadas de los medios más importantes, que dejan ver cómo los gurús de la IA han entrado en acción y en contradicción, mientras unos lanzan advertencias apocalípticas de que IA podría destruir a la humanidad y piden reforzar controles; otros reclaman que entre todos se confronten los modelos.
El peligro que acecha, según ellos mismos, sería perder el control sobre cuestiones hasta hace poco reservadas a la inteligencia y a la habilidad humanas. Para otros expertos es una simple competencia con China, es decir, si EE.UU. ralentiza su marcha, China tomaría ventaja, lo que no deja de ser una visión simplista de un problema mucho más complejo.
El papa León XIV lanzó una seria advertencia sobre este tema; afirmó en su catequesis en la plaza de San Pedro que el verdadero peligro radica en someterse totalmente a estas herramientas.
Según el sumo pontífice: “El desarrollo tecnológico, la difusión de los medios de comunicación y de las redes sociales, el siempre creciente recurso a la inteligencia artificial, abren nuevas posibilidades, derribando barreras y distancias” pero también señala como contrapartida negativa: “Las relaciones tienden a convertirse en cada vez menos personales, más virtuales, y se corre el riesgo de acostumbrarse a delegar en los algoritmos decisiones que corresponden solo a la conciencia humana”.
Este llamado del papa pone el acento en que “el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana, la cual, por su misma naturaleza, tiene absoluta necesidad de la vida social”, como se afirma en Gaudium et spes (Gozo y esperanza), quizás el documento más importante del Concilio Vaticano II, y agregó que lo que la comunidad cristiana ofrece es “que las relaciones sociales tengan sustancia real y profundidad personal”.
Lo más probable es que este debate involucre solo a las grandes potencias, a los grandes empresarios de la IA y sus intereses, pero si de desaparecer al hombre y a la humanidad se trata, preferimos abordar esta cuestión con el prisma de León XIV.
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