Ayer fue Venezuela, hoy nos corresponde acudir en auxilio de los hermanos colombianos luego de un terremoto de 7.4 grados escala Richter que sacudió el territorio de San José del Palmar, en el departamento de Chocó.
Resulta imperativa la ayuda material y de otros órdenes de todos los países capaces de solidarizarse con la desgracia ajena, y esperemos también que la proverbial solidaridad dominicana siga de manifiesto, ya sea con centros de acopio en el país, con la donación de sangre para compensar la que envíe nuestra Cruz Roja y el acompañamiento a las organizaciones y a la diáspora colombiana radicada aquí.
Habría que volver a conformar y enviar cuanto antes una misión humanitaria con expertos en operaciones de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, equipos técnicos y logísticos, lo que en este momento figura entre las necesidades prioritarias de la población colombiana afectada.
De ahí que apelamos a la solidaridad como base de la convivencia y de la evolución social, a la colaboración y a la preocupación por los demás que siempre exhibe esa mayoría de la sociedad dominicana capaz de hacer el bien sin mirar a quién.
Pero este desastre sísmico debiera servir también para tomar conciencia de que en ninguna parte del mundo estamos exentos de estas grandes embestidas de la madre tierra.
Y aunque ante cada terremoto surgen críticas sobre la capacidad de respuesta habría que preguntarse cuándo y cómo podría estar preparado un país para este tipo de fenómenos.
Precisamente hacia donde queremos dirigir la atención es a que hay que mirarse en ese espejo y, para el caso dominicano, insistimos en que debiera tomarse muy en serio lo ocurrido en Venezuela y Colombia.
Todavía en República Dominicana no se ha desarrollado un nivel de conciencia de que podría ocurrir un terremoto de importancia y de que alguien tiene que tomar el liderazgo en ese momento.
Por ello, exhortamos a los expertos, a los medios de comunicación, a las autoridades, a que tomen esa posta y comiencen, ahora mismo, a preparar sistemas de respuesta y entrenar a la población sobre cómo proceder ante un desastre natural de estas características.
elcaribe.com












