El trabajo infantil es una realidad ante la que la mayoría de las veces simplemente se mira para otro lado, pero existe y, como tal, es lacerante para quienes tienen conciencia del daño que les causa a los niños sometidos a esta práctica.
República Dominicana, aparte de los avances que existen, no es ajena a esa realidad, y para recordarlo está la publicación de un nuevo instrumento de análisis, MIRTI (Modelo de Identificación del Riesgo de Trabajo Infantil), desarrollado con soporte de la OIT y la CEPAL, que cruza los datos del Censo de Población con los de la encuesta de hogares, ENHOGAR-MICS, para localizar la vulnerabilidad en nuestro país.
Según este modelo, uno de cada diez municipios, sobre todo los de la región sur y suroeste, está en riesgo alto o muy alto de que 71,237 niños, niñas y adolescentes tengan que abandonar la escuela para trabajar, lo que duplica el promedio nacional.
Oportuno informe para hoy 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, para no olvidar que el trabajo infantil es consecuencia de la vulnerabilidad y de la pobreza, de la falta de oportunidades y de la concentración de la riqueza en cada vez más pocas manos.
También porque pervive una cultura enraizada en la gente de escasos recursos que se ve forzada a poner a los jóvenes a aportar desde temprana edad.
Los niños limpiadores en las esquinas, los de los campos llevados a la cosecha, las adolescentes obligadas al trabajo doméstico y los niños buzos de los vertederos, forman parte del rostro de una pobreza dolorosa.
Los niños obligados a trabajar crecen asimilando la explotación, son privados de adquirir conocimientos escolares elementales, se les quita la capacidad de socializar mediante el juego y tampoco desarrollan habilidades mínimas para incorporarse al mercado laboral formal.
El trabajo infantil está lejos de ser erradicado, de ahí que se necesitan campañas para eso, pero también hay que exigirles a las autoridades que se involucren con políticas públicas efectivas y con mayor dedicación a combatir la explotación de nuestros niños y adolescentes.
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