La temporada ciclónica 2026 comenzó oficialmente este lunes 1 de junio en el Atlántico Norte, el mar Caribe y el golfo de México, con una proyección general de menor actividad que el promedio histórico, pero bajo una advertencia clave para República Dominicana: una temporada menos activa no significa una temporada sin peligro.
El escenario inicial combina varios factores atmosféricos sobre el país. El Instituto Dominicano de Meteorología informó que una masa de aire con bajo contenido de humedad y partículas de polvo del Sahara limita las lluvias en gran parte del territorio, mientras una vaguada al noroeste de la isla y una onda tropical al sur de Haití pueden provocar chubascos y tronadas aisladas en zonas específicas.
Las temperaturas seguirán bastante calurosas, impulsadas por la época del año, los vientos cálidos del sureste y la presencia de polvo sahariano. Indomet recomienda tomar suficientes líquidos, usar ropa ligera, evitar la exposición prolongada al sol y prestar atención especial a las personas sensibles a las partículas suspendidas en el aire.
En claves
- La temporada ciclónica del Atlántico inicia oficialmente este 1 de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre.
- NOAA proyecta una temporada por debajo de lo normal, con 8 a 14 tormentas nombradas.
- Indomet reporta calor, polvo sahariano y precipitaciones aisladas en algunas zonas del país.
- El posible desarrollo de El Niño podría reducir la actividad ciclónica, pero no elimina el riesgo.
- Las aguas cálidas del Atlántico y el Caribe siguen siendo un factor de vigilancia para República Dominicana.
Una temporada menos activa, pero no inofensiva
Por su parte, el analista meteorológico Jean Suriel advierte que, pese a que se proyecta que sea menos activa de lo normal, «no debe bajarse la guardia» con la Temporada Ciclónica en RD porque el cambio climático estará presente en el Atlántico y el Mar Caribe.
«Por las partículas africanas, por la radiación solar y vientos calientes desde el Mar Caribe, la sensación térmica seguirá muy sofocante en los próximos días. Las temperaturas en la región marina están muy cálidas, con condiciones favorables para el desarrollo de fenómenos atmosféricos: solo se necesitan 27°C para la formación de una tormenta, pero desde abril ha aumentado hasta 29°C», advierte al analista.
El pronóstico de NOAA para la temporada ciclónica 2026 anticipa entre 8 y 14 tormentas nombradas, de las cuales entre 3 y 6 podrían convertirse en huracanes, incluyendo entre 1 y 3 huracanes mayores. La agencia estima una probabilidad de 55 % de una temporada por debajo de lo normal, en gran parte por la posible evolución de El Niño.
Otros organismos mantienen previsiones similares, aunque con variaciones. Colorado State University proyecta 13 tormentas nombradas, 6 huracanes y 2 huracanes mayores; The Weather Company prevé 12 tormentas, 6 huracanes y 2 huracanes intensos; mientras AccuWeather estima entre 11 y 16 tormentas nombradas, de 4 a 7 huracanes y entre 2 y 4 huracanes mayores.
La temporada promedio del Atlántico, tomando como referencia el período 1991-2020, registra alrededor de 14 tormentas nombradas, 7 huracanes y 3 huracanes mayores. Por eso, aunque los modelos apuntan a una actividad cercana o inferior al promedio, el mensaje de los meteorólogos es claro: basta un solo sistema con trayectoria cercana para provocar inundaciones, deslizamientos, daños costeros o emergencias locales.
El Niño reduce actividad, pero no elimina amenazas
La posible aparición de El Niño tiende a aumentar la cizalladura del viento sobre el Atlántico, un factor que puede dificultar la formación y organización de ciclones tropicales. Sin embargo, como advierte Suriel, el Caribe y el Atlántico siguen presentando temperaturas marinas cálidas, una condición que exige vigilancia constante durante los próximos meses.
Para República Dominicana, el inicio de la temporada coincide con una atmósfera incómoda: polvo del Sahara, calor sofocante, radiación solar elevada y lluvias aisladas por sistemas tropicales menores. En este contexto, las autoridades meteorológicas insisten en que la preparación familiar, comunitaria e institucional debe comenzar desde ahora, no cuando un ciclón ya esté en ruta hacia el Caribe.














