Las maniobras militares de Estados Unidos en Puerto Rico continúan escalando, con la llegada de equipos como los aviones de combate F-35 y entrenamientos anfibios. El despliegue, defendido por la gobernadora Jenniffer González como parte de la “lucha contra el narcotráfico”, ha desatado protestas ciudadanas y fuertes críticas políticas, especialmente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).
La postura del Gobierno local
Durante la visita del secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, y del jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, la gobernadora aseguró que Puerto Rico se convertirá en “el centro de operaciones y logística del Gobierno de Estados Unidos en el Caribe”.
“Es un mensaje directo a Nicolás Maduro de que EE.UU. no le va a pasar una más”, afirmó González en conferencia de prensa, en alusión al presidente ve
Rechazo social y político
Sin embargo, la recepción oficial contrastó con las manifestaciones ciudadanas. Cientos de personas protestaron frente a la Base Aérea Muñiz y en el municipio de Arroyo, denunciando la militarización del Caribe.
El senador del PIP, Adrián González, acusó a la gobernadora de “sumisión total” ante Washington:
“Realmente es vergonzoso para el pueblo de Puerto Rico que se celebre la presencia de quienes aquí convierten a la isla en plataforma de guerra”, declaró a EFE.
Por su parte, la legisladora Edra Díaz Santiago calificó el despliegue como un “retroceso inaceptable” que recuerda los años en que Vieques y Culebra fueron usados como campos de tiro por la Marina estadounidense.
Aunque González negó que se realicen bombardeos en Vieques o Culebra, sectores sociales recordaron que la limpieza de municiones sin detonar en esas islas, utilizadas hasta 2003 como bases militares, aún no ha terminado.
“Nuestro pueblo no quiere convertirse en otro escenario de guerra”, advirtió Díaz Santiago.
Escalada regional
Las maniobras en Puerto Rico se suman a un despliegue más amplio en el Caribe, impulsado por la administración Trump bajo el argumento de combatir al narcotráfico. Sin embargo, Caracas acusa a Washington de buscar un cambio de gobierno en Venezuela y de apropiarse de sus recursos naturales.
En paralelo, tensiones militares se intensificaron tras el sobrevuelo de aviones venezolanos cerca de un buque estadounidense. Trump respondió con la amenaza de derribar aeronaves que “pongan en riesgo” a tropas de EE.UU., mientras Nicolás Maduro advirtió que el país recurrirá a la lucha armada si lo atacan.














