Dajabón.– Un fuerte aguacero registrado la durante la tarde y noche de este pasado viernes, provocó el colapso de un puente y la destrucción de varios tramos carreteros, dejando totalmente incomunicadas a comunidades rurales de la zona fronteriza. El agua, convertida en fuerza arrasadora, se llevó lo poco que existía como vía de acceso, confirmando un temor que por años había sido advertido por los residentes.
Las localidades de la Culata y Vaca Gorda amanecieron sin paso para vehículos ni motocicletas. En puntos críticos como la subida de Chuy y el badén cercano al cementerio, la corriente abrió zanjas profundas y arrastró materiales, dejando caminos intransitables y a decenas de familias aisladas.
“Tenemos décadas pidiendo esa carretera. Siempre prometen, pero cuando llueve, el agua se lo lleva todo”, relató Juan Recio uno de los comunitarios afectados, con la voz cargada de impotencia. Otro residente explicó que, aunque recientemente se había intervenido con trabajos improvisados, estos no resistieron la crecida: “Eso fue hasta que cayó un aguacero grande. Vengan a ver lo que hizo el agua”.
La situación es crítica. No pasan vehículos, ni motores, ni hay forma segura de trasladar enfermos, alimentos o estudiantes. En algunos tramos, toda el agua corre por el centro de la calle, erosionando la base y agravando el daño. “Estamos en problemas. No se pasa para ningún lado”, repiten los vecinos, quienes temen quedar completamente desabastecidos si no llega una respuesta inmediata.
Las comunidades hacen un llamado urgente a las autoridades competentes para que intervengan de manera definitiva, con obras duraderas que no desaparezcan con cada lluvia. “No pedimos parches; pedimos soluciones reales”, expresaron.
Mientras tanto, la frontera vuelve a quedar atrapada entre el lodo y el silencio, esperando que esta vez la tragedia no se archive como una promesa más arrastrada por el agua.
Por Javier Genao.
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