Decenas de familias acudieron a los principales camposantos del país para conmemorar el Día de los Fieles Difuntos, una fecha de la Iglesia católica que reúne a distintas generaciones en torno al recuerdo de quienes han partido.

Desde tempranas horas de este domingo, cientos de personas acudieron a los cementerios públicos y privados del Distrito Nacional en víspera del Día de los Fieles Difuntos, en una jornada marcada por la oración, el recogimiento y la tradición familiar.
En camposantos municipales como el de Cristo Rey, los visitantes acudieron a limpiar panteones, encender velones y colocar flores, valorando de forma positiva las condiciones de higiene y la seguridad del lugar. Testimonios como los de Isidro Mateo y Fiordaliza Pérez coincidieron en que acudir a las tumbas de sus deudos mantiene vivos los lazos de afecto y respeto que trascienden el tiempo.
Por el Día de los Fieles Difuntos, las alcaldías del Gran Santo Domingo intensificaron los operativos de limpieza, poda, retiro de escombros e iluminación en cementerios como Cristo Rey, Cristo Redentor, Máximo Gómez y Cristo Salvador, garantizando accesos limpios y seguros para los visitantes.

Camposantos privados
De manera paralela, parques cementerios privados oficiaron eucaristías dedicadas al consuelo y la esperanza. En Puerta del Cielo, una misa solemne presidida por monseñor Faustino Burgos Brisman invitó a hallar fortaleza en la fe y la promesa de la resurrección; mientras que en Parque del Prado, el sacerdote César Peralta ofició una ceremonia centrada en la gratitud por la vida compartida y el valor del acompañamiento familiar ante el duelo.
En el Parque Cementerio Puerta del Cielo, la conmemoración se concentró en una solemne misa presidida por Su Excelencia Reverendísima monseñor Faustino Burgos Brisman, obispo de la Diócesis de Baní. Durante su homilía, el prelado exhortó a los feligreses a buscar en la fe y en la certeza de la resurrección el consuelo necesario, recordando que los lazos de afecto y las vivencias construidas en vida trascienden la muerte terrenal.
La liturgia contó con el acompañamiento musical del coro dirigido por la maestra Elsa Paulino. Leonardo Vargas, presidente ejecutivo del camposanto, agradeció a las familias por su asistencia y subrayó la trascendencia de una tradición cuyas raíces se remontan a los primeros siglos del cristianismo, formalizada a finales del siglo X por san Odilón, abad de Cluny.
Mientras, Parque del Prado congregó a la comunidad en una misa ficiada por el sacerdote César Peralta. Bajo la premisa de que evocar a los ausentes es también dar gracias por el tiempo vivido a su lado, la homilía giró en torno al significado de la vida eterna y la fortaleza compartida ante el duelo. Los asistentes compartieron un ambiente en donde se puso de relieve el respaldo humano ante la pérdida.














