Desde que la desaparecida Unión Soviética lanzó el primer satélite espacial Sputnik en 1957, comenzó la conquista del espacio, porque los Estados Unidos desarrollaron sus ambiciosos programas Surveyor y Apolo, que llevaron al primer hombre a la luna.
En 1983, el entonces presidente Reagan anunció el proyecto IDE (Iniciativa de Defensa Estratégica) conocido como “Guerra de las Galaxias”, que proponía instalar bases espaciales de misiles, que no llegó a materializarse, pero sirvió para desgastar económicamente a la URSS.
En su resolución 54/68, de fecha 6 de diciembre de 1999, la Asamblea General de la ONU declaró Semana Mundial del Espacio el periodo comprendido entre el 4 y el 10 de octubre, para celebrar cada año a escala internacional las contribuciones de la ciencia y la tecnología espaciales a la mejora de la condición humana.
Sin embargo, la carrera espacial tiene un peligroso componente militar que crece con el tiempo. Elon Musk ha vuelto al ruedo con Trump, quien le llamó para que encabezara un proyecto del Pentágono para trabaje en cómo serán las armas de las guerras del futuro para lo que le dio un plazo de cuatro meses. Lo hará junto Palmer Luckey, fundador de Anduril, una fábrica de drones, misiles y otros sistemas.
Recientemente el secretario de Guerra de Estados Unidos, Troy Meink, anunció que estas armas de control espacial en órbita serán capaces de defender a la Fuerza Conjunta frente a acciones hostiles de adversarios. “Debemos aumentar nuestro poder de combate e innovar más rápido que cualquier otro, de manera asequible”, señaló Meink.
De inmediato llegó la respuesta de Rusia y de China, aunque no es un secreto para nadie que la supremacía espacial será un factor militar decisivo en el mediano plazo, pese a la firma del Tratado del Espacio Ultraterrestre en 1967, que prohíbe las armas de destrucción masiva en órbita.
Cabría pensar que lo único que falta sería que convirtamos el enorme vacío que se extiende más allá de la atmósfera en un escenario bélico, porque si Estados Unidos lo hace, el resto de las potencias no se quedará atrás, y todo rincón del planeta estará expuesto.














