Desde 2024 cada año las temperaturas son más altas, lo mismo que cada nuevo mes. Los expertos vaticinan que actualmente el planeta está que arde y adelantan que 2026 podría convertirse en el año más caliente jamás registrado.
Solo hay que mirar hacia cualquier rincón del mundo, con el azote de incendios y olas de calor que advierten que lo peor todavía no ha llegado.
Las temperaturas altísimas y sequías extremas en Europa aterran; la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señala que junio de 2026 fue el más caluroso registrado en Europa occidental, con récords en Francia, España, Alemania, Hungría y Reino Unido, con emergencias sanitarias y ambientales a gran escala.
Los incrédulos ya empiezan a prestar atención y se preocupan ahora cuando escuchan hablar de calentamiento global y cambio climático, y que su efecto aterrador es solo el inicio.
Duele que los humanos tengan la culpa de que se cumplan las macabras predicciones de que, por su velocidad, la era del calentamiento terminaría en una ebullición global, con el aire irrespirable y temperaturas insoportables.
Cifras del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales dan cuenta de que los fuegos actuales en la Unión Europea han arrasado un 31.8 % más de superficie, en comparación con el año pasado cuando alcanzaron 457,459 hectáreas. Solo en Francia se multiplicó por cuatro la superficie quemada (más de 91.000 hectáreas).
Mientras, son insuficientes los compromisos de los principales países emisores para frenar el calentamiento global por debajo de 1.5 °C, agravado porque el segundo gran emisor anual, Estados Unidos, salió del Acuerdo de París y mantiene vaivenes y altibajos.
Entretanto, el calor encerrado en la superficie derrite los casquetes polares, aumenta el nivel del mar y multiplica el peligro de que el sol termine por freírnos dentro de pocas décadas, y la Tierra vuelva a ser la sopa que fue hace millones de años, para terminar finalmente como un cascarón vacío.
Si todos los países afectados no actúan desde ahora, si no se frena la contaminación y se protegen las fuentes de agua, la muerte del planeta y la desaparición de la vida serán una realidad que nadie podrá impedir.













