La trata de personas es un negocio multimillonario y floreciente en manos de organizaciones criminales, cuyas víctimas son las mujeres en primer lugar, para explotación sexual y laboral, los niños y los hombres, para ser sometidos a trabajo esclavo.
Los niños son empleados por organizaciones mercenarias, porque es fácil convertirlos en soldados y sirven para el sicariato, además, pueden matar más fácilmente que un adulto sin hacerse demasiadas preguntas, también se los emplea en las minas clandestinas de Sudamérica, donde pueden llegar más fácilmente a los socavones por su tamaño, y cuando mueren en explosiones o derrumbes los entierran en cementerios clandestinos.
Este 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas, este año con el lema “Atrapados detrás de la estafa”.
Además de la trata con fines de explotación sexual, otra modalidad que gana terreno es la industria de las estafas en línea. Las personas captadas para esto relatan que respondieron a una oferta laboral, y al llegar a destino fueron despojadas de sus documentos y obligadas a trabajar en esta actividad ilícita, muchos sobrevivientes relatan que fueron sometidos a torturas y vejámenes.
Según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) las estafas en Asia Oriental, el Sudeste Asiático, Australia y Nueva Zelanda generaron entre 88,300 y 114,000 millones de dólares en 2025.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha lanzado una Estrategia Regional de Tráfico de Personas con Fines de Criminalidad Forzada en Asia-Pacífico (2026-2030) con un mensaje claro: las personas captadas que estafan son víctimas de trata, no delincuentes, y necesitan protección.
En nuestro país también existen casos documentados de trata, casi siempre con fines de explotación sexual, cuyas víctimas son mujeres traídas al país, y hay casos de dominicanas captadas para esa misma finalidad y que son llevadas a islas del Caribe anglosajón, que motivaron la intervención de las autoridades.
Combatir la trata, exigir que las leyes se cumplan, y que se legisle contra este tipo de crimen inaceptable es también una labor que necesita el compromiso de toda la sociedad.














