
Resulta que para llegar desde el edificio que tengo la residencia hasta el trabajo en una de las rutas que nos permite llegar, hay unos 9 semáforos de los cuales, uno tiene desperfectos.
Lo curioso del dato citado con relación a los semáforos, es que en el único en que los conductores se detienen, es en el que está dañado, mientras que en los demás no respetan el color del cambio de las luces, en especial la roja, claro que hay otro dato a ponderar y es que el trayecto es regularmente realizado antes de las 6 AM y el flujo vehicular va aumentando en la medida que pasan las horas, pero aún así no respetan la luz roja, a lo que también le agregamos el uso del teléfono, usado por motoristas y conductores de vehículos de 4 ruedas y más, mientras transitan.
En tal sentido, lo que ocurre en las calles de nuestro país, no son accidentes, sino que son imprudencias.
Se aprecia ver una competencia en la que el que viola las luces rojas del semáforo obtendría un premio al finalizar el trabajo y nefasto es lo que precisamente se obtiene.
Las políticas públicas ejecutadas por el Estado en aras de garantizar la seguridad vial es un vivo ejemplo de que se está haciendo lo posible para evitar los accidentes, cuyas víctimas, lecciones permanentes, amputaciones, se ven a diario, ya que la ampliación de las avenidas, carreteras, calles, la instalación de bombillas son evidentes, y la eliminación de intercepciones son una realidad, entre otras medidas ejecutadas por las autoridades que regulan por ley la circulación terrestre, y aún así se siguen produciendo.
El ciudadano exige derechos, exige arreglo de las calles, la iluminación de las mismas, y más agentes de tránsito, pero solo exige, y no se ajusta al cumplimiento de las medidas destinadas a la regulación del tránsito, que de cumplirce de forma voluntaria bajaría el indicador que nos colocan en el primer lugar en la estadística de muertos por tránsito con relación al índice poblacional a nivel mundial.
Es oportuno hacernos la reflexión y crear conciencia, así como también conversar con los que usan el transporte, sean familiares, amigos, compañeros de trabajo, para movilizarse, que con tacto y prudencia exigirle al conductor que respeten las señales de tránsito, ya que la prisa puede traer nefastas situaciones.
Se entiende que son pocos los accidentes (Según la RAE, define la palabra ACCIDENTE como un suceso eventual, imprevisto, repentino, y casual, que altera el orden regular de las cosas o pruduce daños) pero si son muchas las IMPRUDENCIA (Según la RAE, define esta última como una acción o comportamiento irreflexivo que se realiza sin medir las consecuencias y que generalmente incumple un deber ciudadano y que puede causar daños o perjuicios). Espero que le sea útil este mensaje.

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