El acoso escolar, denominado en inglés bullying, es un problema que se multiplica en el contexto de violencia de la sociedad actual, y que requiere acciones concretas de las autoridades y de la comunidad educativa, pero también porque trasciende el ámbito escolar y se reproduce en el entorno de los colegios.
Hemos visto recientemente en redes sociales a muchachitos armados con enormes cuchillos que amenazan a otros y que, incluso, se atrevieron a entrar en la escuela y confrontaron al personal.
El pasado sábado se conmemoró el Día Internacional contra el Bullyng, cuyo objetivo es crear conciencia de este problema que se multiplica y buscar mecanismos de solución.
Cifras de la Encuesta Mundial de Salud Escolar de la OMS de este año dan cuenta de que aproximadamente el 30% de adolescentes de nuestro país declaró haber sufrido bullying al menos una vez.
Entre nosotros es un tema de alto interés, que se complejiza en lugar de disminuir. Declaró recientemente el presidente de Indotel, Guido Gómez Mazara, que la mayoría de los niños y niñas entre 8 y 14 años invierten 8.5 horas diarias conectados al Internet, que los distancia del entorno y les hace perder la concentración.
Sucede que con el auge de las redes sociales el acoso escolar adquiere otra dimensión, porque en determinados sectores es casi normal que se formen pandillas que rivalizan por cualquier motivo, incluso intercambian mensajes amenazantes por internet que generan situaciones que pudieran evitarse si hubiera voluntad y preparación adecuada.
El acoso escolar se combate con campañas, pero también es necesario escuchar a los adolescentes e involucrar a padres y asociaciones, hay que reforzar la seguridad de las escuelas y alrededores a la hora de entrada y de salida, que es cuando ocurren los enfrentamientos.
También hay que trabajar en una transformación cultural para superar la afición a la violencia, promover juegos virtuales creativos, y organizar campamentos con intercambios que promuevan la buena convivencia.
Combatir el acoso escolar no es fácil, pero rendirse puede ser más peligroso, porque una escuela libre de agresiones equivale a educar para la paz y para una mejor sociedad futura.
fuenteelcaribe.com














