“Creo en el mensaje del Evangelio como pacificador”. Es la postura del papa León XIV respecto de la guerra en Oriente Medio, con la que sale al paso a objeciones destempladas en su contra proferidas por el presidente de los Estados Unidos.
Líderes mundiales, jefes de Estado, referentes de confesiones religiosas y titulares de organismos supranacionales como la ONU, coinciden con la prédica del santo padre: “Jesús es el rey de la paz, que rechaza la guerra, a quien nadie puede usar para justificarla”.
León XIV se muestra como un ser humano comprometido con la paz, con el respeto al derecho internacional y a todos y a cada uno de los hombres, como dictan los textos sagrados del mensaje bíblico.
Ha sido un digno continuador de Francisco en reclamar a todo el que tenga posibilidad de frenar las guerras que lo haga, para que se eviten mayores padecimientos a la humanidad.
Es la voz más sensata que se escucha en esta etapa aciaga, comprometida con la construcción de un mundo más seguro que debe perseguirse mediante un diálogo sincero para construir una paz duradera, fundada en la justicia, la fraternidad y el bien común.
Hacemos causa común con la valiente reacción del sumo pontífice: “No tengo miedo de la administración Trump ni de hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es lo que creo que estoy aquí para hacer, lo que la Iglesia está aquí para hacer”.
Fue en ese contexto que remarcó: “Sí creo en el mensaje del Evangelio como pacificador”.
Está muy claro no solo para los católicos, sino también para la mayoría de los cristianos, que un papa no puede permanecer callado ante una guerra que representa sufrimiento, hambre y muerte para poblaciones vulnerables, algo cónsono con su misión sacerdotal.
El papa, al abogar por la paz y condenar la guerra, es el único liderazgo mundial que se yergue por encima de las pasiones, sin sesgos ni hipocresía.
Elevamos preces junto al santo padre, para que se iluminen las mentes de quienes tienen el poder de acallar las armas y terminar con esta y cualquier otra guerra, todas insensatas.














