Con los torrenciales aguaceros de ayer, con un saldo todavía preliminar de dos personas fallecidas y cuantiosos daños materiales, se reitera lo que nos han advertido los expertos y que siempre nos sorprende aunque nos creamos preparados: Fenómenos atmosféricos de gran impacto pueden suceder en cualquier lugar y momento del año.
De lo que debemos tomar conciencia porque lo creemos ajeno o lejano, es de que los efectos del cambio climático, por las emisiones de gases de efecto invernadero y el calentamiento global, no son una amenaza difusa.
Y más razón cabría para preocuparnos en territorio dominicano por nuestra condición insular, lo que nos hace más vulnerables a la variabilidad del clima.
Por las lluvias son muchas las personas damnificadas que viven una situación difícil, principalmente en zonas inundables, a las que debe llegar la ayuda oficial y la proverbial solidaridad que caracteriza a la mayoría del pueblo dominicano, a la cual apelamos.
Dejamos en un segundo plano, por el momento, cualquier señalamiento o crítica que con razón o no se pueda enrostrar a instituciones o a funcionarios, para que toda la atención esté puesta en los sectores más afectados y en aquellas personas que lo han perdido todo.
Tiempo habrá para insistir y buscar respuesta a los problemas de infraestructura que solamente se atienden en sectores visibles o en momentos electoralmente redituables, la peligrosa práctica de construir cerca de cañadas, que se hace sentir con cada crecida, el consuetudinario robo de los imbornales, y la proliferación de cordones de miseria en las riberas de los ríos.
Incluso, da la impresión de que, nuevamente, las autoridades, preocupadas por otros temas de capital importancia, incluso el ámbito internacional, no estaban suficientemente prevenidas y esa sería la causa de tantas dificultades a la hora de aplicar procedimientos y responder adecuadamente al fenómeno.
Seguramente habrá que recurrir a una expresión que luce manida de tanto repetirse, de que como estamos en el mismo trayecto de los huracanes debiera ser un hecho rutinario tener presentes los protocolos preventivos, y en cuanto a las autoridades, educar permanentemente a la ciudadanía y contar con mejores equipos de predicción.














