Estados Unidos ha desplegado una flotilla de buques de guerra en aguas próximas a Venezuela, en un operativo que busca «contrarrestar las operaciones de cárteles de la droga latinoamericanos», según afirmó el almirante Daryl Caudle, jefe de operaciones navales. Entre las embarcaciones movilizadas se encuentran destructores como el USS Gravely, el USS Jason Dunham, el USS Sampson y el crucero USS Lake Erie.
Citado por AP, el almirante Caudle, recién nombrado jefe de operaciones navales de la Armada estadounidense, dijo a los periodistas que los barcos estadounidenses que se dirigen a aguas sudamericanas para apoyar “operaciones y misiones venezolanas” que involucran a cárteles de la droga.
Además, se espera el arribo de tres buques de asalto anfibio: el USS Iwo Jima, el USS San Antonio y el USS Fort Lauderdale, con más de 4,000 infantes de marina a bordo.
Ayer jueves, un periodista le preguntó el jueves a la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sobre la presencia de los buques de guerra estadounidenses y si el presidente republicano estaba considerando ataques militares contra Venezuela.
Ella dijo que no se adelantaría a Trump, pero muchas naciones de la región aplaudieron los esfuerzos antidrogas de Estados Unidos y «el presidente está preparado para usar cada elemento del poder estadounidense para detener la llegada de drogas a nuestro país y llevar a los responsables ante la justicia».
Por su parte, el Pentágono no ha detallado los destinos específicos. Pero la operación desata una oleada de especulación en Venezuela.
Reacciones en Venezuela
El gobierno de Nicolás Maduro responde con una mezcla de rechazo e iniciativas defensivas. Durante su programa semanal, el presidente venezolano desestimó las “amenazas” estadounidenses y reiteró que el 90% del pueblo venezolano repudia cualquier intervención. A su vez, llamó a reforzar las milicias civiles con jornadas de alistamiento masivo.
Por su parte, desde la oposición venezolana, figuras como María Corina Machado interpretan el despliegue como una señal de cambio inminente. La líder agradeció en medios internacionales el “enfoque valiente” de la administración de Donald Trump, quien ha intensificado la presión contra el régimen de Maduro con designaciones terroristas a grupos como el Tren de Aragua.
Organismos internacionales también han reaccionado. El embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, solicitó la intervención del secretario general Antonio Guterres para detener lo que calificó como “acciones hostiles” de EE.UU. contra la soberanía de su país.
Pese a la tensión, analistas como Christopher Sabatini descartan una invasión. Aseguran que el objetivo de EE.UU. es ejercer presión estratégica para incentivar deserciones internas y movilizar a la oposición. El verdadero campo de batalla, según estos expertos, es el simbólico y mediático.














